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Desde población flotante y extranjera, hasta aspectos culturales influirían para que algunos cantones estén en semáforo rojo por COVID-19

De acuerdo con expertos, se debe autorizar la venta a instituciones y al público de test diagnósticos de antígenos, así como que haya medidores de CO2.

San Miguel de los Bancos, que pertenece a la ruralidad de la provincia de Pichincha , es uno de esos 21 cantones que hasta el martes 8 de febrero, se mantendrá en semáforo epidemiológico rojo por COVID-19, según anunció el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional.

El pasado 16 de enero de 2022 se adoptó ese semáforo, para lo cual se tomó en cuenta, entre otros aspectos, a la tasa de incidencia del virus, la letalidad, la velocidad de contagio, la ocupación hospitalaria y la cobertura de vacunas a nivel cantonal.

Las provincias y los 21 cantones son: Zamora Chinchipe (Nangaritza, Yacuambi, Palanda), Azuay (Sevilla de Oro), Guayas (Colimes, Playas), Manabí (Montecristi), Morona Santiago (Huamboya, Tiwintza, Taisha), Pichincha (San Miguel de los Bancos), Sucumbíos (Cascales, Putumayo), Tungurahua (Tisaleo), Chimborazo (Guamote, Alausí), Los Ríos (Urdaneta), Orellana (Loreto), Pastaza (Arajuno, Pastaza), Santa Elena (La Libertad).

Para Catherine Orrico, directora distrital de Salud del noroccidente de Pichincha del Ministerio de Salud Pública (MSP), que corresponde a Pedro Vicente Maldonado, Puerto Quito y San Miguel de los Bancos, en este último cantón hay una problemática especial por la parroquia de Mindo, donde hay mucha gente de paso, turistas y población extranjera antivacunas, lo que no ha permitido tener una cobertura de inoculación adecuada.

Ante esa realidad, Orrico sostuvo que continuarán con barridos puerta a puerta en barrios calientes para que el cantón salga del semáforo rojo.

A pesar de que en San Miguel de los Bancos no se han realizado testeos masivos de detección en los últimos meses desde el Gobierno, Orrico sostuvo que ventajosamente se han presentado cuadros respiratorios leves, muy pocas personas han sido referidas a hospitales y se ha presentado una fallecida, la semana anterior, que tenía comorbilidades.

Como no hay hospitales de referencia, los pacientes deben ser referidos a Tena, Orellana, Tungurahua o a Santo Domingo de los Tsáchilas.

Para mediados de este mes se planifica hacer pruebas de detección. Con respecto a la limitación de los aforos, sostuvo que se debe trabajar más a fondo con la administración municipal.

Acerca de la vacunación, de acuerdo con la dirección distrital, en San Miguel de los Bancos en promedio es del 74 %; en niños entre 5 y 11 años hay el 65 % y de 12 a 17 años, de 85 %.

“Hacíamos puntos de vacunación masiva en unidades educativas, en coliseos y obviamente en nuestros centros de salud pero (…) y dándonos cuenta de que tampoco es que últimamente (hay) tanta respuesta de la gente a la vacunación, estamos haciendo barridos puerta a puerta”, explicó acerca de la estrategia que ha permitido llegar a gente que no había recibido primera dosis.

La funcionaria acotó que si bien cuentan con las vacunas no así con el suficiente personal que les permita tener una mejor cobertura.

El cantón Nangaritza, en Zamora Chinchipe, en la Amazonía ecuatoriana, es el de mayor riesgo epidemiológico.

De acuerdo a Cristina Sotomayor, médica y apoyo de vigilancia epidemiológica de la Zona 7 del MSP, que incluye a Loja, El Oro y Zamora Chinchipe, en esta última provincia, por las nacionalidades indígenas que hay, a veces existe mucha renuencia de las personas a pruebas de detección.

Sostuvo que pueden estar con síntomas, pero no quieren que se les realicen los test por lo que es una barrera cultural que impide también, por ejemplo, un correcto registro de la información.

Además no acceden a la vacunación por sus creencias o sus costumbres.

En Nangaritza hasta el 3 de febrero había 10 casos de COVID activos; 150 acumulados.

“Con tener estos pacientes en hospitales de referencia COVID, que son moderados a graves o incluso fallecidos, esos cantones o esas parroquias, se convierten en alto riesgo de contagio”, dijo.

Al estar en semáforo rojo, Sotomayor sostuvo que si ven que siguen los casos, se continúa la labor comunitaria, se hace una intervención hasta abarcar toda la comunidad o todo un barrio, se levantan cercos epidemiológicos, se toman test, se vacuna y para la siguiente semana se realiza una evaluación.

Acerca de los resultados de las pruebas de detección, en Zamora Chinchipe ha habido un incremento del 12,6%, entre la semana tres y la cuatro de enero.

Medidas a futuro según médicos

Para sostener la tendencia de casos de COVID-19 a la baja que fue anunciada por el COE nacional, Fernando Sacoto, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública, plantea mejorar los sistemas de reporte y registro de casos para tener información actualizada que dé cuenta de la realidad epidemiológica y no de lo que pasó semanas atrás.

Otro aspecto por considerar, agregó, es mejorar la disponibilidad de pruebas diagnósticas.

“Es el momento de autorizar la venta a instituciones y al público de test diagnósticos de antígenos para un oportuno control y autocuidado familiar, escolar, comunitario, en el trabajo, etc.”, dijo.

Esto ligado a un registro automatizado de casos permitirá una vigilancia epidemiológica cercana que permita identificar sectores o barrios, comunidades de mayor riesgo para actuar preventivamente.

También -indicó- el fortalecimiento de la atención primaria de salud para una respuesta oportuna y una identificación precisa de personas de mayor riesgo como obesos, hipertensos, diabéticos, para una vigilancia cuidadosa y tratamiento temprano de dichas personas para evitar que se agraven y deban ir al hospital. Esto -sugirió- podría conseguirse combinando telemedicina para un manejo y seguimiento domiciliario de estos pacientes.

Insistir en la vacunación. Reiterar a la comunidad en el uso adecuado de mascarilla, distanciamiento físico, espacios ventilados y lavado de manos con agua y jabón.

“Y el COE debería entonces adoptar medidas según información epidemiológica actualizada incidiendo en asuntos claves como (el) transporte público”, añadió el experto.

A criterio de Catalina Yépez, médica, epidemióloga y salubrista, se debe usar mascarilla adecuada como la KN95 y facilitar su acceso a la población, que haya medidores de CO2 tanto en empresas públicas como privadas que permiten identificar cuál es el nivel de oxigeno para disminuir aforos y ventilar.

Además establecer mecanismos de vigilancia epidemiológica que Yépez los llamó centinela que permite hacer una caracterización de pacientes que presentan cuadros respiratorios complicados derivados de COVID-19.

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